Con motivo del Día de la Niña y el Niño, la Coordinación Ejecutiva de Vinculación Nacional y sus representaciones a nivel local, convocan a las y los mexicanos, a que dediquen unos minutos a la reflexión, donde más que celebrar esta emotiva fecha, se establezcan compromisos que resarzan el daño ocasionado por el maltrato infantil.
Nuestro país, desafortunadamente, es uno de los más violentos del mundo, situación que tiene un impacto negativo entre los niños, niñas y adolescentes. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene poco más de un lustro alertándonos sobre éste tema en sus Informes sobre Violencia y Salud, y no hemos sido sensibles para frenar esa injusticia.
El abuso y la violencia es un problema cultural y estructural de México que por desgracia va en aumento. Los castigos físicos y el maltrato verbal son prácticas cotidianas que gozan de niveles altos de aceptación y en las escuelas, los hogares, centros recreativos, entre otros, son prácticas que no se han prohibido.
Lo anterior, en virtud de que muchas veces, los padres de familia, no saben que están dando un mal ejemplo frente a conductas, que ellos creen, son socialmente aceptadas.
Algunos adultos piensan que las niñas y los niños no entienden; en realidad los niños y las niñas comprenden muy bien lo que pasa en su entorno y se dan cuenta de los problemas que existen en el hogar. Otro problema que encontramos, es la creencia que tienen los padres de que son dueños de los hijos, por lo cual se llega a pensar que se puede hacer con ellos lo que se desea, los niños y niñas no son objetos, son seres humanos por lo que se les debe de tratar con respeto y cariño.
Existen diversas formas de injuria: física, por abandono, emocional, abuso sexual, explotación laboral y pre-natal, también denominada violencia fetal. El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia recibió el año pasado 59 mil 186 denuncias de maltrato infantil, pero de esas sólo poco más de la mitad (33 mil 994 casos) se pudieron comprobar y únicamente cuatro mil 656 (10%) se presentaron ante el ministerio público. Éste dato es alarmante, ya que pone en evidencia que las averiguaciones previas no se integran de manera adecuada y que los agentes del ministerio público no consignan a los familiares y/o agresores ante un juez.
Es urgente que contemos con más información sobre la prevención del maltrato y los diversos tipos de violencia que afectan a la población infantil. A través de actividades como talleres y conferencias a manera de juego, padres de familia y maestros tendrían alternativas de asesoría para hacer valer los derechos de los niños y prevenir así la violencia contra los menores.
Otro problema que encontramos, es los padres no escuchan a sus hijos y se llega a creer que los niños y niñas mienten, por lo que cuando están en riesgo, los padres no les creen e ignoran lo que el niño o la niña dice acerca del problema por el que pasan. Nos referimos en específico a las situaciones de violencia sexual, algunos niños y niñas reportan que la persona que los cuida cuando mamá está trabajando les toca el cuerpo o pide que los toquen a lo que los padres responden de manera negativa, hay que recordar que las situaciones de violencia sexual ocurren dentro del hogar por parte de un familiar, ya sea el padre biológico, padrastro, tío, abuelo o alguien cercano a la familia.
 |
También, la población adulta cree que las niñas y niños no saben tomar decisiones y no tienen problemas; las niñas y niños en realidad toman decisiones y si además se les enseña a hacerlo de manera asertiva, las decisiones que tomen de adultos serán más fáciles de tomar, además de que serán adultos seguros de sí mismos y con una autoestima estable.
Debemos ampliar la visión de los padres de familia y de los niños, de todos y cada uno de nosotros, para entender que para resolver conflictos, hay otras maneras como el diálogo, la paciencia, el amor y el cariño, antes que la agresión física o verbal a nuestros niños.
Convoquemos a la unidad familiar, al respeto entre las y los ciudadanos, hagamos que las próximas celebraciones del Día de la Niña y el Niño sean motivo de felicidad, ya que al educar con respecto y fomento de desarrollo, gozaremos el día de mañana de nuevas generaciones de ciudadanos responsables.